Mugriento, bebedor, irreverente y por encima de todo uno de los nombres más respetados en nuestro universo. Fred Gall es sinónimo de parajes recónditos y días grises, todo un embajador salido directo de los barrios más sucios de NJ y parte fundamental de Habitat desde el día cero. Tras 20 años de matrimonio con marcianos y árboles en la web de Habitat le han dedicado un espacio retrospectivo con sus anuncios más emblemáticos para la casa; una buena lección de historia.