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9 Mayo, 2011

For skaters by skaters

De: Angel Sanz Correa.

Intuyo que este debate que comienzo ahora puede dar mucho de sí. Y así lo espero. Para que no parezca que esto es una charla unidireccional, el reportaje que escribí en el pasado número 51 aperece ahora en nuestra web, esperamos vuestras opiniones.

0.

¿Cuántas veces puede uno leer o escuchar al mes, sobretodo en campañas publicitarias, esa frase que se ha puesto de moda últimamente? ‘For skaters, by skaters’, siempre dicha con mucho orgullo. Debo decir que a mí me ha mosqueado la cosa desde el principio. Por razones obvias: no soy skater pero trabajo en el sector duramente y a mucha honra. Pero bueno, uno podría pensar que no es más que una rabieta, una opinión superflua de alguien que tal vez no comprende bien su significado. Y en cierta medida tal vez hay un poco de eso, pero lo que tengo muy claro es que he tratado de analizarla desde el principio y de comprender el porqué de sus orígenes y las intenciones de su mensaje. Y pese a que la frase en sí no me parece negativa, creo que hay que saber usarla con mucha cautela.En caso contrario, se puede llegar a una tendencia que yo tacho de peligrosa. Hace poco me decidí a poner mi reflexión sobre el papel y aquí os la dejo, a ver qué opináis.

1.

LOS ORÍGENES:

El fundamento de esta frase es, desde mi punto de vista, lo más legítimo del asunto. Es decir, no me cabe ninguna duda de que la historia proviene de un miedo justificado. ¿Qué miedo…? El intrusismo. El skate, ya lo sabe todo el mundo a estas alturas, es imagen. Que no se altere nadie, el skate es otras muchas cosas, sí. Pero para un gran público que vive ajeno al estilo de vida real de cualquier patinador, el skate es un símbolo visual, un icono que comunica modernidad, juventud, rebeldía, creatividad y un largo etcétera de clichés. Y ese símbolo vende, corrijo, es una máquina expendedora de dólares. ¿Consecuencia inevitable…? Todo el mundo que invierte algo en imagen y comunicación para un público joven hace años que saltó al vagón del skate. Bancos, mega-corporaciones del sector textil, el sector alimentario… todos querían sacar tajada con el simple hecho de ponerle un patín bajo el brazo al chico o la chica que protagonizaba su campaña comercial. Tras el boom del skate en la década pasada, el hype que se generó fue colosal. Y con el hype llegaron “los modernos”, esos tipos que posan e imitan tan bien pero que carecen de alma. Todo ésto llevó a cualquier skater, con un poco de cariño por la autenticidad, al escepticismo o incluso al cabreo, al ver cualquier iniciativa que se aprovechara del skate sin una legitimidad demostrable. Vamos, que si usabas el skate pero no eras skater la sombra de la sospecha se cernía sobre ti. Me parece justo.

2.

LAS CONSECUENCIAS:

Pues era de esperar, si el mundo me da motivos para no fiarme de lo que no conozco me cierro a ello. Sucede en todas partes, pasamos por una mala experiencia y saltamos al lado opuesto del espectro. De un extremo al otro, de la confianza inocente y/o ignorante a la desconfianza total. Es un caso genérico que se destila en muchos problemas sociales fácilmente identificables. Un ejemplo que le dará hurticaria a más de uno/a: en los países más desarrollados dejamos que entren, con un filtro agujereado y corrupto, cantidades ingentes de inmigrantes en situaciones de todo tipo. Enseguida llegan los problemas –generados por unos pocos, los más desesperados– y ¿qué sucede…? Medio mundo comienza a odiar a todo aquel que no estuviera allí, viviendo en su tierra, “desde siempre”. Que me perdonen por la generalización, sé que el problema que trato aquí y el de la inmigración son inmensamente diferentes, pero creo que hay similitudes evidentes.

Pues eso, traslademos el caso, “¿que veo que algunos de los que no son skaters se aprovechan de lo que yo tanto quiero y lo explotan injustamente…? Pues tacho por sistema a todo aquel que no comparta mi estilo de vida y forma de pensar”. Es una manera rápida de salvarse el culo, de sacar todas las “impurezas” que no me interesan. Pero ¡ah!, ¿y qué pasa cuando usamos un filtro de malla tan gorda? Que en el proceso no sólo nos libramos de “lo malo”, eliminamos mucho mucho más. Enviamos a las cañerías a muchas otras personas, proyectos o iniciativas que tal vez no fueran nocivas pero que ¡ah!, no compartían un 90% de mi código genético o ideológico. Nos deshacemos de oportunidades, de variedad, de perspectiva. Lo han hecho siempre las monarquías, sólo arrejuntarse con realeza. Y precisamente de ellos es de quienes hemos aprendido las terribles consecuencias de la endogamia.

La endogamia es una constumbre muy peligrosa en cualquier ámbito creativo, y el patín, desde mi punto de vista, no se escapa de este hábito contaminante. Como diseñador que soy he sufrido la endogamia, porque en ese sector sucede exactamente igual: diseñadores que sólo se juntan con diseñadores, que sólo hablan de algo que tenga que ver con el diseño. Es una manera ignorante de tratar de llevar la ideología a su máxima expresión. Forzando un estilo de vida hasta extremos ridículos y con las consecuencias ya mencionadas. Y es que, si nos centramos en la endogamia, enseguida perderemos la riqueza de todo aquello que desconocemos.

3.

OTRAS ACEPCIONES, LAS BUENAS:

Probablemente habrá más de uno/a que a estas alturas estará pensando que exajero, que la frasecita de marras no es para tanto, y que hay casos en los que viene a significar algo más sencillo. Es verdad, no me cabe duda de que hay casos en los que el intrusismo en el patín sigue siendo flagrante, y en los que usar la frase es una manera válida de simplificar que lo que se está enseñando tiene un valor evidente: “está hecho por skaters para el uso y gozo de los mismos”. Recuerdo la primera vez que escuché la frase, y me gustó. La soltó Andrew Reynolds cuando le estaba entrevistando hace dos años para esta revista. Me decía que el problema en la industria del calzado de patín es que había mucho listo sin tener ni idea de lo que significaba patinar con una zapatilla y que se dedicaba a vender goma y caucho a raudales. Y encima le ponía la etiqueta de “skate shoe”, como si tal cosa. Ellos, –explicaba Reynolds– en su STI Lab llevaban millones de dólares invertidos y años estudiando el comportamiento de las zapatillas, gracias al esfuerzo aunado de un grupo de científicos y skaters, y por ello se habían ganado la etiqueta con sudor y lágrimas: “por y para skaters”. Vale, así sí.

4.

¿CÓMO AFRONTAR EL ASUNTO?:

Con el ejemplo que acabo de exponer sobre Reynolds lo que trataba de decir es que el contexto y la intención lo son todo. Intento concluir.

Si tu caso es de los que, como Reynolds, crees que hay espacio para gente ajena al patín en la industria pero que simplemente hay que saber analizar y filtrar cuidadosamente lo nocivo, estás libre de pecado y quedas absuelto.

Pero si en caso contrario, abusas de esta frase y crees que te sientes un poco identificado/a con la problemática que explicaba en el punto 3, te invito a reflexionar y usar la frase (y esta manera de pensar) con cautela. Somos muchos los que estamos involucrados en la escena/industria/mundillo/… del skate sin ser realmente skaters, pero que hacemos todo lo posible por: 1. Aprender: absorver toda la información posible e interiorizar todo lo positivo. 2. Aportar: trasladar todo lo que ya conocemos y creemos que enriquecerá al skate.

Y es que con la actitud endogámica de rechazo a lo ajeno ponemos en peligro lo que, en mi humilde opinión, es uno de los mayores y más valiosos dividendos del patín: la creatividad.

Diversidad = + posibilidades. Posibilidades = mayor creatividad.

 Andrew Reynolds, for skaters by skaters
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