image

Daniel Yabar. Arquitecto y diseñador de skateparks

Texto: Jimmy Fontecilla. Fotos: Pepe Lopez Chaves  Publicado en: UNO SKATE MAGAZINE NÚM: UNO 51

Skater de por vida y arquitecto de vocación, este madrileño conocido por diseñar algunos de los mejores paros de nuestras tierras nos dedica unos minutos, para contarnos cómo trabaja y qué le inspira.

Hola Daniel, ¿podrías presentarte? Hola, me llamo Daniel Yábar, estoy viviendo en Madrid y trabajo como arquitecto desde hace seis años. Patino por Madrid cuando tengo tiempo libre o en cualquier otro sitio cuando estoy de viaje.

¿Y cómo te interesaste por la arquitectura? ¿Tuvo algo que ver tu afición al patín? Es posible. Desde luego cuando empecé la carrera no pensé que pudiese relacionar ambas cosas. En aquella época era un enfermo del patín, sólo pensaba en patinar… y en aprobar alguna que otra. Pero sí que me gustaba investigar con programas de diseño y renderizado, y hacía modelos en 3D de skateparks por diversión.

¿Crees que ayuda o marca la diferencia el saber patinar y seguir patinando a día de hoy, para conseguir diseñar skateparks en condiciones? Antes pensaba que la arquitectura era una materia estanca. Te digo esto porque ahora creo que si sólo sabes de arquitectura en realidad no sabes mucho. Para poder diseñar una bodega te tiene que interesar el mundo del vino. Para diseñar un skatepark, lo mismo. Sin duda, haber patinado o patinar ayuda. Estás al día de lo que se demanda. Una persona que nunca haya patinado y quiera hacer un skatepark tendría que buscar un buen asesoramiento.

Cuando te proponen un proyecto para una instalación de skate, ¿te gusta poder dirigir la obra? ¿Lo crees importante para el desarrollo y finalización del proyecto? Sí, yo lo prefiero. Tienes un mayor control de todo el proceso aunque también asumes mayor responsabilidad. Implica estar viajando constantemente y escuchando opiniones de personas muy diferentes. Aprendes mucho más que en otras fases, sobre todo de los errores.

Por lo que tengo entendido, te gusta mucho poder utilizar materiales nobles para tus skateplazas y también integrarlos en el entorno. ¿Podrías contarnos esto más detalladamente? Ciudades como Barcelona o Madrid son un enorme catálogo de materiales para patinar, una enorme fuente de información. Es una pena desaprovechar todo esto, ¿no? En el skatepark de Amurrio propuse un granito que hay en muchas plazas públicas; en Sevilla, unos banks de ladrillos…. Me gustaría seguir investigando en esta línea ya que en el mercado hay una gran cantidad de materiales que en ocasiones pueden sustituir al hormigón. De todos modos, hay muchos conceptos diferentes de skateparks y cada uno se presta a unos materiales concretos. Además, cada concepto se integra de forma diferente en el entorno.

Cambiando de tema, ¿qué opinión te merecen las compañías de módulos prefabricados? Creo que hay compañías de prefabricados que hacen cosas muy buenas. Aun así, prefiero los skateparks construidos “in situ”.

…porque se han visto en nuestro país enormes basuras en forma de skateparks, ¿no crees? Puede ser, pero no creo que el hecho de que se hagan con prefabricados sea el motivo para que sean malos. Hay algunos skateparks en los que los módulos están bien, el problema es su disposición, y si esto falla…. Tú pensarás: “ya, pero es lo mínimo”. Sí, pero es un aspecto más del proceso de construcción que, como en cualquier otra obra, puede fallar. No pretendo juzgar el trabajo de otros, lo que sucede es que no existe ninguna condición a priori que asegure el éxito. En ocasiones, un buen diseño no es garantía de un buen skatepark, porque el proceso de diseño puede estar muy alejado de los procesos de gestión, desarrollo y construcción. Sin embargo, puede ocurrir a la inversa. Es decir, que un mal diseño inicial pueda llegar a mejorarse durante el proceso de construcción. Intervienen muchas personas y muchos intereses.

¿Qué te motiva más cuando te pones a dibujar? ¿Skateparks? ¿Edificios? ¿Viviendas? ¿Reformas de antiguos edificios? Me gusta diseñar skateparks porque patino, pero también estoy empezando a interesarme por otro tipo de proyectos. Durante el tiempo que estuve trabajando en el estudio de Diego Garteiz, en Bilbao, pude participar en sus proyectos y aprendí mucho sobre bodegas, campos de fútbol, plazas de toros… Ahora que trabajo por mi cuenta he tenido la ocasión de diseñar un centro social. Se trataba de rehabilitar un edificio antiguo y ha sido genial.

¿Crees que los skaters tenemos una perspectiva diferente de la arquitectura que nos rodea? Cualquier lugar puede ser un spot. Esta perspectiva que han aportado los skaters es una ruptura entre el diseño del espacio y el uso previsto. Durante la etapa del Movimiento Moderno, a principios del siglo XX, la relación entre el diseño y la función era muy clara. Sin embargo, últimamente esto se ha puesto en crisis. Es algo que los planes urbanos y la arquitectura ya están abordando. Aun así, el espacio público está sometido a enormes tensiones e intereses, y no van a dejar tan fácilmente que unos tíos con ruedas se adueñen de él.

¿Y esta perspectiva no te sirve para tu profesión en general? No lo sé, espero que sí.

¿Desde cuándo patinas? Desde los once o doce años. Ahora tengo treinta y uno, es decir, que llevo veinte años y espero que el cuerpo me deje seguir muchos más.

¿Y cuál es el último truco que has aprendido? ¡Bastante tengo con mantener algunos que hacía!

¿Cuál es el skatepark que más te gusta a ti como patinador? A mí siempre me han gustado los skateparks de competición con pirámides grandes, eurogaps, transiciones, planos inclinados, hubbas… y ese tipo de cosas. En realidad no me siento muy cómodo en las skateplazas porque ahora no tengo mucho callo para eso. Y para los bowls estoy demasiado cascado. Hoy por hoy, y después de una segunda operación de rodilla, me basta con patinar un poco de flat en Colón o en HardRock, y en el skatepark de Móstoles cuando tengo más tiempo.

Y como arquitecto, ¿cuál fue el skatepark con el que quedaste más satisfecho? El skatepark de Amurrio, por ejemplo. Creo que apostar por utilizar granito fue un acierto, aunque debido al coste y al poco espacio disponible hubo que comprimirlo.
El de Ibiza también me gusta, pero en este caso la operación fue a la inversa: se mantuvo el esquema funcional con muchísimo espacio libre a costa de reducir un poco la calidad de los materiales. Se redujo hasta tres veces el coste con respecto a otros skateplazas de similares dimensiones y mayores calidades. Aun así creo que los dos funcionan muy bien.

¿Hasta qué punto ves necesario que se involucren las peticiones de los locales para el desarrollo de un skatepark? Es muy necesario. Lo importante es que estas peticiones se hagan a través de los cauces adecuados: con personas que realicen una verdadera representación y con el máximo consenso de todos los implicados. Y también que esta comunicación se mantenga a lo largo de todo el proyecto. Si no, puede convertirse en un circo.
De todas formas, tampoco se puede atender a todas las peticiones porque siempre hay un límite de espacio o de presupuesto. Intentar hacerlo es un error y por encima de los obstáculos está el espacio. Creo que ha habido una evolución en esta línea en los últimos skateparks que he diseñado.

A mí me encantaría que los ayuntamientos valorasen la posibilidad de despenalizar el skate en algunas plazas, como en Colón, Sants, Macba… Y no sólo eso, que lo permitiesen y apoyasen como ha sucedido en el Embarcadero de Basauri. ¿Qué tienes que decir sobre esto? Una plaza como Colón o el Embarcadero son espacios públicos, al igual que un centro comercial o un cine, pero tienen diferentes categorías. Las plazas como Colón, sin el control y supervisión que tiene un centro comercial, son un espacio incómodo y costoso de mantener para la Administración y, en general, ésta percibe que patinar en las plazas produce inseguridad y vandalismo. Prefieren apostar por crear instalaciones deportivas donde los usos estén bien acotados. Aunque no siempre, como en Basauri. Creo que podrían complementarse dos estrategias: por un lado crear instalaciones “seguras”, y por otro acotar espacios de la ciudad para la práctica del skate y establecer unos horarios claros para que se puedan usar de diferentes maneras.

¿Le ves futuro a la implantación de bloques modulares en plazas públicas? Explícanos un poco. Yo he tratado de promover un sistema de bloques modulares para plazas públicas pero es complicado. Si existiese una gestión de los horarios… ¿por qué no? Podría ser una solución, algo parecido al “safe spot” que propone Dyrdek, pero con unos horarios establecidos. Si no, veo complicado que haya una aceptación. ¿Es lo mismo el Embarcadero de Basauri que el Macba? Para un skater, sí. Para un Ayuntamiento, no.
En Colón ya sucede algo parecido: no hay unos horarios definidos, los descubres cuando ves aparecer el coche patrulla. Mientras tanto parece que hay permiso.

¿Te gusta ver cómo algunos skaters, filmers y fotógrafos reparan y construyen spots? ¿Lo has hecho alguna vez? Sí, algunos se lo curran mucho, como los de la Kampsa, por ejemplo. La verdad, yo no lo he hecho a ese nivel pero sí lo típico: unas maderas para poder darle a algo y poco más… En una ocasión, un arquitecto me encargó el diseño en 3D de un proyecto suyo, y como el trabajo fue poca cosa le dije que, en lugar de pagarme con dinero, comprase una barandilla que ya tenía pensada para unas escaleras en Plaza de Armas. Con la ayuda de Acid y de más gente la colocamos. Lo malo es que en esa misma barandilla me rompí el ligamento cruzado de la rodilla.

¿Quién no se fabricó su propia rampa de salto con sus amigos, a principios de los 90? ¿Tú fabricaste alguna? Cuéntanos alguna anécdota. No nos hizo falta. Cuando patinaba en Logroño unos skaters de Miranda de Ebro nos regalaron unas rampas que estaban muy bien. Ellos no tenían donde meterlas y nos las dieron. Teníamos alquilado un local entre unos cuantos y allí las disfrutamos una temporada. Eso es suerte, ¿verdad?

¿Técnica o estilo? ¿Se aprende la primera y el segundo es innato? ¿Viceversa? Estilo. La técnica la puedes depurar y a base horas acabas aprendiendo. Pasa un poco parecido con la arquitectura: los conocimientos técnicos se pueden adquirir a base de estudiar pero el estilo, o mejor dicho la sensibilidad, no se aprende.

Bueno Daniel, esto ha sido todo. Muchas gracias por tus palabras, tus parques y por supuesto tu patinaje. ¡Nos vemos! - JF