
Contax, una historia de Roger Ferrero
Publicado en: UNO SKATE MAGAZINE NÚM: UNO 54LA CÁMARA DEl ABUELO
Cuando yo tenía unos 8 o 9 años, mi abuelo tenía en su casa un armario en donde guardaba una colección de coches de scalextric muy antiguos. siempre solíamos ir a escondidas con mis hermanos a mirar aquellos coches, ya que no nos dejaban jugar con ellos; y también recuerdo que en aquel mismo armario había un cajón lleno de cámaras, con las que a veces también jugábamos. no sabíamos bien qué eran, pero había tantas que a mí me gustaba trastearlas…
unos 20 años más tarde, ya dedicándome a la fotografía por situaciones que te depara el destino, un día me acordé de ese montón de cámaras que tenía mi abuelo ahí en el cajón, me entró curiosidad y fui a verlas a su casa…
Ya de primeras me impresionó lo que vi; abrí el cajón y entre un montón de filtros de colores y efectos, varias lentes y accesorios (todo muy antiguo), habían varías cámaras, con sus fundas de piel marrón, bien conservadas. Entre todas ellas había una Kodak plegable de cuando Cristo perdió la zapatilla, sin embargo fueron otras dos las que me llamaron mucho la atención, una Rolleiflex y una Contax, las dos con lentes muy buenas. Mirándolas con más detenimiento, la Contax fue la que me atrajo más, así que me puse a investigar sobre ella, encontrando información al respecto que me sorprendió mucho…
No sólo descubrí cosas de la marca Contax, como que fue la marca que fabricó la primera cámara de sistema réflex del mundo, sino que encontré que tenía en mis manos una de las mejores cámaras de la historia. Fue la primera cámara de calidad de 35mm telemétrica, que incorporaba un fotómetro y un visor telémetro directo (el mismo con el que enfocas y encuadras), cuando las otras marcas tenían un visor para enfocar y otro para encuadrar, y tuvieron que pasar 20 años hasta que Leica sacó el mismo sistema. Las primeras unidades se fabricaron en 1936 antes de la segunda guerra mundial, hasta 1961 que se fabricaron las últimas, ya después de la guerra. Y precisamente durante la guerra, fueron las cámaras que usaron fotógrafos como Robert Capa, el reportero gráfico más famoso de todos los tiempos y padre del fotoperiodismo, que con dos de estas Contax hizo las famosas fotografías del desembarco de Normandía en el 1944… No sólo eran buenas cámaras sino que además llevaban las mejores lentes; y en mi caso me encontraba con una unidad de los años 50, llamada Contax IIIa.
Así que entre todo eso, me decidí a probarla y parecía funcionar bien; incluso el fotómetro, que se trata de un trozo de Selenio (mineral que tiene la propiedad de producir electricidad de forma proporcional a la cantidad de radiación solar que recibe. Eso, ajustado a una aguja y la rueda de parámetros, indica la luz que hay), me sorprendió que aún funcionara. Más tarde leí que en ese modelo habían puesto una tapa de metal para protegerlo cuando no se usa, y así se evitaba el desgaste, ya que el selenio se agota. En fin, sólo me quedaba tirar un carrete de prueba y ver el resultado, así que eso hice…
El resultado me sorprendió mucho, sobre todo la calidad final, así que empecé a llevarla siempre en la mochila; de vez en cuando tiraba alguna foto, sólo retratos, hasta que un día me di cuenta de que siempre que la usaba me salía algo interesante. Esta cámara me da una sensación diferente a las otras, es muy lenta de usar pero me permite más creatividad, o incluso más que eso, mejor dicho me hace disfrutar más al hacer fotos y eso me lleva a hacer cosas más interesantes. Fue así como decidí hacer algo de skate con ella.
¿Nos puedes describir un poco más a fondo por qué esta cámara te ayuda a ser creativo? ¿Es por eso de que “te hace pensar más”?
Es una mezcla de cosas, la novedad, la historia de la cámara, el funcionamiento… En realidad la creatividad es la misma de siempre, sólo que con esta cámara disfruto más y por eso consigo siempre buenos resultados. Es difícil de explicar, nunca me suelo pensar mucho las fotos… Hace poco le hice unas a una amiga, Patricia; con la Contax sólo le hice nueve, y con otra cámara un montón, y resulta que entre esas nueve están las que más me gustan.
Además de un trabajo más metódico y más mecánico, dices que la cámara te ofrece resultados diferentes y refinados. Además de dejar hablar a las fotos por sí solas, ¿nos cuentas un poco más de esas cualidades extraordinarias?
Sí, la forma de trabajar no es muy diferente a la de otras cámaras, ya que ahora sólo uso lentes manuales en todas las que tengo, y básicamente todo funciona igual. Simplemente en ésta va todo más despacio, desde el poner la luz, enfocar…
Es una cámara de enfoque telemétrico, y para el que no sepa como funciona lo explico de una manera rápida: en el visor aparece un rectángulo muy pequeño en el centro (como de un centímetro más o menos) y a través de él se ven dos imágenes separadas (como si vieras doble), entonces moviendo el anillo de enfoque se hace que coincidan y ¡ya está enfocado!
A veces, según la luz que haya, se tarda un poco en enfocar, pero nunca falla, nunca me ha salido una sola foto desenfocada, y para mí es mucho más preciso que los otros sistemas de cámaras manuales. Te da el 100% de confianza de que el enfoque está donde quieres que esté, sobretodo en profundidades de campo muy cortas, cuando con otras cámaras a veces es fácil que el enfoque se vaya por detrás o por delante.
Pero lo mejor de esta Contax, sin duda, es la lente. Da un contraste que a mí me gusta mucho, además de su nitidez, que me parece increíble. Hoy en día para tener lentes de esa calidad hay que gastarse mucho dinero.
¿Por qué crees que te ha sorprendido tanto el uso de los resultados de esta cámara? Eres un fotógrafo profesional acostumbrado a tratar con todo tipo de material. ¿Cómo es que, pese a los 60 años de avance tecnológico, te ves sorprendido y motivado por un instrumento tan antiguo?
Pues me motiva básicamente eso: que sea antiguo, que aún funcione bien y además con calidad, que sea la cámara que usó mi abuelo durante algún tiempo…, y poder seguir dándole uso yo ahora, después de tantos años.
Además tiene algo que hace que, ahí donde la saque, la gente la mire curiosa, y como les gusta la cámara se prestan más fácil a que les hagas fotos con ella, más que con la otra grande que les asusta.
Tu abuelo es un maestro del cuidado. Mira que mantener tan protegida una cámara durante tantas décadas… Las cosas antes se construían y valoraban de otra manera, ¿no? ¿Crees que alguna de tus cámaras actuales aguantará 60 años funcionando como esta Contax? Y si se rompe, ¿será porque no la cuidas o porque las construyen con obsolescencia planificada? jejeje
Sí, la verdad es que mi abuelo tenía sus cámaras bien cuidadas, pero yo pienso que no sólo es que él fuera cuidadoso, sino que estas cámaras están muy bien construidas, con perfecta precisión óptica y mecánica. Al agarrarla uno ya sabe que tiene algo serio y contundente entre manos; si les aguantaban a los reporteros de guerra como Robert Capa u otros, pues imagínate… Sólo hay que ver el detalle del fotómetro de Selenio, que va escondido con una tapa metálica para que no se desgaste el mineral cuando no se use; y eso, entre otras cosas, demuestra que la construyeron para que durara tiempo. He visto otras cámaras y fotómetros antiguos en donde el Selenio va descubierto y ya no funciona.
Las cámaras de ahora llevan mil mecanismos, y excepto las de gama más alta, casi todas son de plástico; por eso es “normal” que un día u otro con el paso del tiempo algo se estropee o se rompa, ya sea por eso de caducidad programada o porque el propio funcionamiento haga que se desgaste… De echo, los sensores de las digitales no se sabe cuantos años pueden durar, sin embargo estas cámaras mecánicas pueden seguir durando muchos años más perfectamente.
Cuando miras las fotos que sacaba tu abuelo y te fijas en las que has hecho tú, ¿encuentras parecidos? ¿Crees que una cámara te condiciona a la hora de disparar? ¿Le has enseñado tus fotos a don Ferrero senior?
Las fotos que hacía él son distintas; me gusta verlas porque muestran una época, las calles como eran antes, la ropa de la gente, algún paisaje, etc., pero no se parece a lo mío. Cada persona tiene su punto de vista de las cosas y de la vida, y una cámara no condiciona eso, sólo te ayuda a mostrarlo.
Mi abuelo no llegó a ver que yo me dedicara a esto, ya que él falleció cuando yo todavía no hacía fotos ni tenía ningún interés en dedicarme a ello, aunque fue muy poco tiempo después que empecé…
Le dedico este artículo a él.













