LA GRAN K ...SE UNE A LA FAMOSA “N”

Cuando eras joven y acababas de comenzar a patinar, ¿qué significaban unas zapatillas?
Supongo que lo son todo; desde que tenía 11 años eran todo lo que llevaba puesto. Necesitaba zapas para poder subirme al patín, aunque cuando era un crío siempre llevaba los zapatos más baratos. Mi madre nunca me compraba nada caro. Había un “outlet” de Vans que vendía las zapatillas defectuosas, con pequeñas taras y a precios rebajados. Costaban unos 20 dólares, creo, que era lo que podíamos permitirnos en aquel momento. Por aquel entonces tenía un amigo unos años mayor que yo, y recuerdo que dijo que quería pillarse las Jordan 2, cuando salieron. Le pregunté si eran caras, y me dijo que costaban alrededor de 125 dólares. Yo me quedé en plan: “¿qué me estás contando? ¿Tus padres te compran zapas como esas y sólo vas a pasar el rato con ellas?”. Pero yo sólo era una pequeña rata de skate, destrozado el calzado, con agujeros de hacer ollies, y no me importaba nada de eso.

¿De dónde salió tu fascinación por las zapatillas de baloncesto?
Alrededor de mediados de los 80, los Lakers tenían el Showdown team: Magic Johnson, Abdul-Jabbar, Kurt Rambis… Ese equipo me hizo fijarme en el baloncesto de verdad, era alucinante poder verlos. Por la misma época también recuerdo haber hecho un viaje a Japón con Girl, uno de mis primeros tours. Vino todo el team de Girl, allá por el ‘94. Recuerdo pasear y ver todas esas zapas de locura en los escaparates, modelos realmente increíbles. Incluso llegué a ver un par de clásicas Jordan Ones, las originales. Estaban un poco amarillentas por la parte de arriba, con pinta realmente “vintage”, simplemente envejecidas, no deterioradas. Costaban unos 2.000 dólares, y yo pensaba: “¿qué coño? (WTF?)¿La gente vende sus zapas por 2.000 pavos?”. Todo eso me inspiró a empezar mi búsqueda y mi colección, porque es algo increíble echar la vista atrás y ver lo que acumulas con el tiempo.

¿Cómo fue el salto a Nike? ¿Es una decisión que se toma sola o tuviste dudas y consideraste otras opciones?
Cuando las cosas empezaron a desmoronarse internamente en Lakai, debido a problemas con los socios de la distribuidora Podium, decidí que iba a dejarlo y que a partir de ahí ya se vería qué pasaba. Es una forma extraña de etiquetarme, pero creo que por aquel entonces yo era un “agente libre”. Así que me tomé mi tiempo para averiguar dónde debía estar y hablé con varias marcas. Con Vans, por ejemplo, con Don Braun de Sole Tech, con la gente de Adidas, e incluso conocía a Hunter de Nike desde hacía tiempo, así que le hice una llamada y le pregunté: “¿crees que esto funcionaría?”. En resumen, aproveché la oportunidad que la situación me brindaba para observar a las marcas desde su interior y ver lo que estaba pasando. Fue un proceso educativo.

¿Y qué fue lo que hizo que, en última instancia, te decidieras a ir con Nike?
Hice un tour completo a través del Campus Nike antes de tomar ninguna decisión, y la verdad es que fue muy pero que muy jodididamente impresionante. Me mantuve frío, obviamente, pero por dentro estaba flipando; ¡era tan alucinante conocer a gente como Tinker Hatfield! ¡Abrumador! Pasé por lo menos quince años de mi vida coleccionando zapatillas, y aproximadamente el 90% son Nike. Las influencias en el diseño de todos los zapatos que he hecho en el pasado vienen de modelos de Nike. Tomar aquella decisión tenía mucho sentido para mí.

Hubo un montón de reacciones, positivas y negativas, cuando la noticia salió a la luz. ¿Te afectan ese tipo de cosas?
No me importa. Realmente no entro en ese tipo de debates, y ni mucho menos dejo que foros o chats me afecten. Son sólo un grupo pequeño de personas y no voy a permitir que 30 o 40 bobos de mierda escondidos detrás de una pantalla dictaminen mi vida, ¡y una mierda! Y por supuesto, todo el mundo piensa que Nike es un gigante corporativo malvado, pero ¿sabes qué?, es impresionante. El único problema que tiene es que le falta personal, como a cualquier otra compañía de skate. En The Berrics por ejemplo, tengo más empleados de los que hay en todo NikeSB. Sin embargo meten mucha caña, son como una pequeña marca de patín dentro de una gran empresa.

En el pasado siempre has escogido trabajar para marcas de skate relativamente independientes. Me imagino que al cambiar a una empresa de este tamaño pierdes cierto sentido de autenticidad.
Antes yo pensaba lo mismo: “Nike es un gran imperio malvado, son dudosos y tu futuro es incierto patinando para una empresa así”. Pero es todo lo contrario. Cuando conocí a Sandy Bodecker (Vicepresidente de Diseño Global de Nike) hablaba mucho conmigo acerca de no sólo el futuro inmediato, sino también de lo que vendría más allá de eso. De dónde querría estar dentro de la empresa y cómo podría llegar a ser parte de la marca de otra manera, cuando dejase de ser un skater profesional. Por supuesto que siempre voy a patinar, pero llegará un momento en el que ya no pueda ser pro.


¿Y cómo pinta ese futuro para ti?
A Sandy le dije que me encantaría ser capaz de dirigir la marca, trabajar en diseño y hacer calzado para skate, impulsado por el buen rendimiento. Quiero permanecer conectado a la escena del skate tanto tiempo como pueda.

Hablando de dejar de ser un skater profesional, ¿cuánto tiempo crees que te queda?
Podría ser mañana. Hay días en los que pienso que ya se acabó. Pero entonces hay otros muy buenos y me sorprende que todavía pueda sacar según qué tipo de trucos. Mmmm, hasta que mi cuerpo realmente me diga “ya basta”, supongo.

¿Y aún puedes marcarte un stalefish 540 en el quarter?
Jaja. Tío, lo intenté durante el “King of the Road” el pasado verano, pero nada. No sé si aún podría. Tal vez sí, pero tendría que darme un buen par de ostiazos. Es algo para lo que necesitas volver a entrenarte mucho, y la verdad es que ya no dedico mucho tiempo a patinar transiciones. Lo cual apesta, porque es muy divertido. Tal vez debería tratar de grabar uno para la próxima vídeo-parte.

Has sido conocido como un skater innovador a través de tu carrera, siempre llevando el patín al siguiente nivel. ¿Qué es lo que te hace luchar para tirar por ese camino?
Creo que es mi carácter. Soy una especie de perfeccionista y siempre he sido muy terco. Si estoy tratando de planchar un truco y no hay manera me pongo a pensar: “joder, voy a seguir adelante hasta que lo consiga.” Tengo algo así como naturaleza competitiva interior. Ya me pasaba en el colegio, siempre jugando a tonterías o practicando deportes y queriendo ganar. ¿A quién le gusta perder? Supongo que he llevado eso conmigo hasta ahora.

¿Cómo has lidiado con todas las tentaciones que se han presentado en el camino, a lo largo de tus veinte años de pro? ¿Cómo se convive con todos esos excesos de drogas y alcohol?
Las drogas son algo en lo que nunca me he metido. Esas cosas pueden acabar contigo al cabo de un tiempo, y he visto como le pasaba a mucha gente. A ver, me gusta tomar una copa aquí y allá, por supuesto, pero no es parte de mi personalidad convertirme en un completo inútil. También he visto como el alcohol perjudicaba a muchas personas, y supongo que aprendes de los errores de otros.

¿Qué piensas de ese estilo de vida que se promueve como algo “cool” en el skate? Drunx Piss, Baker, Junt Shake…
No es bueno, sin duda no es algo que sea bueno. Hace gracia ver el caso de los chicos de Baker y Piss Drunx, porque estaban jodidos y muy hundidos en la mierda, y ahora todos están sobrios. Después de haberse dado de frente con un muro, su vida llegó a un punto de inflexión en el que o espabilaban o morían. Y lo extraño es que sigue siendo una parte de su imagen, de su marketing. Definitivamente no creo que sea una cosa buena a promover.

También patinaste para 101, con el legendario Steve Rocco. ¿Cómo fueron aquellos días?
No pasé mucho tiempo con Rocco. Yo siempre salía con Natas Kaupas, y la verdad es que no tengo muchas historias locas o extrañas. Llegué a escuchar todo tipo de mierda, como una vez que intentaron llevar a unas strippers al almacén para los chicos de embalaje. Pero me perdí la mayoría porque no me juntaba mucho con Rocco. Era una situación extraña, la verdad, porque en aquel momento 101 era la marca con menos prestigio. Incluso Natas bromeaba acerca del tema todo el tiempo. Primero iba Blind, luego World Industries, y 101 era como el bastardo pelirrojo.

Has visto venir de todo en los últimos veinte años, ¿cuál ha sido la peor tendencia?
Lo peor yo diría que fueron las ruedas pequeñas, una estupidez. Era tan absurdo…, físicamente era imposible patinar rápido. Y bueno, también a principios de los 90 todo era bastante feo. Aquellos pantalones enormes, terribles, que se veían tan horrendos. Pero ahora, mirando atrás, la verdad es que era muy divertido y hasta tenía su gracia que lleváramos toda esa mierda. Parecíamos payasos, y es entrañable a pesar de lo embarazoso que resulta ahora. Algún día le enseñaré las fotos a mi hija, jajaja: “mira lo que papá solía llevar…”.

Y ahora, ¿qué toca? ¿Estás trabajando en partes para vídeos?
Tendré una nueva parte en el vídeo de Nike, pero ¡joder!, cada vez es más difícil filmar algo decente. En producción hicieron lo siguiente: dividieron al equipo en tres grupos, y gracias a Dios me tocó en el último, lo cual me da algo de tiempo para sacar material. Ahora mismo estoy filmando para lo nuevo de Girl y Chocolate. Siempre se tarda mucho en grabar lo que quieres, y todas mis partes han llevado mucho tiempo. Ahora parece que con Nike me está costando más todavía.




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